Este documento fija lo que vamos a construir, quién hace qué, cómo trabajamos, cuánto cuesta y qué se necesita para arrancar. Es la referencia del proyecto: si algo no está aquí, no está acordado.
Una base de datos central que lee SAP sin modificarlo, y cuatro módulos que viven encima de ella. El objetivo no es tener más herramientas: es que las decisiones de producción, compra y operación se tomen sobre datos que llegan solos, no sobre hojas que alguien arma a mano.
SOBRE LA ESCRITURA A SAP
Los primeros cinco sprints leen SAP sin escribir nada. En el sexto se habilita la escritura selectiva: las sugerencias que Paola aprueba pasan a SAP como orden. Es disciplina, no limitación técnica —se escribe cuando ya hay confianza en el dato.
Cada responsabilidad tiene una persona. Cuando una decisión no tiene dueño, el sprint se detiene.
Las semanas se cuentan desde el arranque. La semana 1 empieza cuando se cumplen los cuatro puntos de la sección 07.
El desarrollo se factura por mensualidad. Cada mensualidad comprende dos sprints y se paga por adelantado al inicio del mes. El pago de la primera es lo que fija la fecha de arranque.
LO QUE VA POR SEPARADO
Infraestructura, servicios de terceros y consumo de inteligencia artificial corren por su cuenta y se cobran según uso real. Los optimizamos por diseño: modelos simples para tareas simples, potentes solo donde hace falta. Los reportes recurrentes son consultas deterministas y no consumen IA.
Módulos o capacidades nuevas no entran en el soporte mensual: se cotizan como sprints adicionales, al mismo precio ya pactado. Así lo chico queda cubierto y lo nuevo es un sprint.
No hay fecha de inicio hasta que estos cuatro estén. En cuanto se cumplen, fijamos el día y empieza la semana 1.
No bloquean el arranque, pero sí condicionan el sprint que depende de ellos. Si uno se retrasa, lo decimos en su momento —sin sorpresas al final.
ESPACIO PARA LA SESIÓN
Los acuerdos que surjan en el kickoff se agregan a esta lista con responsable y fecha, y se comparten por escrito el mismo día.